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El Cafelibro, es un café localizado en la Leonidas Plaza entre Wilson y Veintimilla, por el sector del Girón, la PUCE, la Salesiana, la Politécnica. Dos cuadras al occidente de la 12 de octubre y una al oriente de la 6 de diciembre, es decir en el corazón del centro-norte de Quito, La Mariscal.
"Allí se encuentra de todo en el espectro de la promoción cultural. Es una unidad simbólica entre la vieja nobleza, el grano tonificador y la eterna sabiduría del libro". Así lo describió el inolvidable profesor y paradigmático testigo de nuestra cultura, Edmundo Ribadeneira, en 1994.
El feeling, el alma del Café, son sus mayores atractivos: atmósfera informal y propuesta cultural constante, diversa. Aquí se ríe, se charla, se hacen amigos y hasta se baila con frecuencia, pero siempre se proponen cosas que te ponen a pensar o te conmueven.
Desde su creación -16 años cumplirá el próximo diciembre- el Cafelibro se ha especializado en la realización permanente de manifestaciones culturales y artísticas de toda índole. Su programación semanal nocturna, con algunos ajustes que se han dado a través de los años, tiene generalmente este parámetro actualmente:
Martes: "Tertulia literaria" y presentaciones de libros; Charlas sobre diversos temas de crecimiento personal en ciclos mensuales o bimensuales, como el Café Filosófico o el Café Scientifique; miércoles: "Milonga": bailadero de Tango, el único vigente en el país; jueves: "El Rock del Café", con vídeos clásicos o grupos en vivo; viernes: "Rumba total": música tropical para bailar con DJ o con artistas en vivo y peña para espontáneos en el escenario; sábados: "La Milonga sabatina" para bailar tango desde temprano hasta las 10 p.m., que empata con la Chicoteca, un espacio dedicado a los adultos con alma de chicos, con la música de moda de los 50s, 60s y 70s: Pasodoble, bolero, mambo, rock and roll, porro, merengue, vals, cumbia, swing, chachachá, pasillo, sanjuanito... como se bailaba entonces, conducida por sus anfitriones.
Además, aparte de sus actividades paralelas conocidas tales como sus talleres literarios y el juego del go, se ofrecen clases de música tropical, danza árabe, tango, folclor nacional, flamenco; exposiciones de artes plásticas, ajedrez...
Sus protagonistas (poetas, músicos, sociólogos, bailarines, catedráticos), intelectuales y artistas de nuestro medio, invitados o espontáneos, varían siempre. Aquellos que apenas empiezan se dan el gusto de alternar con valores reconocidos y consagrados. Todos gente con talento y sensibilidad: el valor agregado del Café.
Sus anfitriones, los ecuatorianos Sylvia Garrido Benavides y Gonzalo Proaño Ruiz, emigrantes de los sesentas, amantes del arte y la cultura que al cabo de veinte años vuelven a su país cargados de ideas y añoranzas, y se entregan, de la mano de la bohemia, a transformar a diario soñadas utopías en gratificantes realidades. El resto del equipo es solidario y consecuente con esta forma de ser. Creemos en nosotros y en lo que hacemos, creemos en nuestra gente y en nuestro país.
La respuesta entusiasta de un público diverso, fiel, participativo, ha cimentado al Cafelibro como un centro generador de cultura, que marca una pauta trascendente y edificante en el quehacer cultural de Quito, y promete siempre más. |